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Cada invierno se renueva la ilusión de un tiempo cero. La actividad se reduce, nos agrupamos en torno al calor, los calendarios culturales se contraen y pareciera que entramos en hibernación. Sin embargo, basta observar con atención para reconocer que no toda intensidad es fácilmente visible. El invierno es un momento ideal para procesos que solo pueden avanzar cuando la urgencia de producir se reduce: ordenar, revisar, recordar, reescribir, volver sobre aquello que parecía listo. Desde allí hace más sentido que el invierno no sea una estación de inactividad.

La antropóloga Elsa Muñiz, basándose en los escritos de Judith Butler, afirma que “la corporalidad no es la condición estática del sujeto, sino parte constitutiva de su ser, materializado en virtud de la performatividad de sus prácticas corporales”. Aquí la “corporalidad” es una invitación a entenderla como una red de prácticas, imaginarios, representaciones y ejercicios de poder que involucran al cuerpo en todas sus complejidades y dimensiones.

En las artes vivas entendemos que son los cuerpos en movimiento los que permiten su existencia. Por su parte, la filósofa y teórica de la performance Diana Taylor ha planteado que la memoria de una cultura habita tanto en sus archivos como en aquello que los cuerpos hacen, repiten y transmiten. Desde esta mirada, el archivo y el repertorio no constituyen formas opuestas de conservar el pasado, sino maneras complementarias de producir conocimiento.

Esa tensión atraviesa esta edición de Txawünzine. ¿Dónde permanece una obra cuando las funciones terminan? ¿Qué memoria construye una fotografía, una bitácora de residencia o una historia compartida? ¿Qué puede guardar un documento y qué puede persistir solo como experiencia corporal?

En este momento nos detenemos un poco como en cada cierre de ciclo. Con el wüñol txipantü y el regreso del sol a esta parte del mundo volvemos a avanzar no solo buscando generar acontecimientos, sino también aportar en las condiciones para que estos continúen interrogando el futuro. Aquí el invierno ya no es solo un paisaje, es un eje de creación.