“Los documentos son espacios de memorias en los cuales podemos entrar para percibir, imaginar, crear”
Conocí a Jorge, como poeta y estudiante de antropología, más o menos el año 2008 en Temuco. Yo terminaba mis estudios de periodismo y espacios como La Fabrika subcultural, eran el epicentro para coincidir con otras y otros interesados en las artes, lo sensible, los afectos, el cuerpo. Allí surgieron varias afinidades, que con los años se fueron transformando en investigaciones y proyectos. Hoy hablar de danza contemporánea en La Araucanía tiene como parte medular de esa red a Jorge Volpi Bravo. Creador e investigador en artes escénicas y licenciado en antropología (UCT) Ha dirigido los proyectos de danza “Variaciones” 2023, “Materia” 2018 y co-dirección en “Estado natural, danza para primera infancia” 2019. En los últimos años ha centrado su práctica en la investigación archivística, documentación y escritura sobre danzas contemporáneas en la región de la Araucanía/Gulumapu.
Además, ha colaborado como intérprete, performer y asistente de dirección con diferentes coreógrafas, coreógrafos y colectivos de danza en el país. Ha participado de diferentes residencias de creación y seminarios de formación en danza; Residencia en Centro coreográfico K3, Hamburgo, Alemania 2025, residencia de creación en Centro Nave 2025, MAGMA formación 2025, Programa “Por qué me muevo” Centro NAVE y Ministerio de las Culturas las Artes y el Patrimonio 2018, “PULSO DANZA” en Centro de experimentación escénica Valdivia 2017, “MovimientoSUR”, Goethe Institute/NAVE/PCDV, Santiago 2016.
Muchos tenemos historias y recuerdos de las artes del sur, aquí vemos como se ha podido reconocer y documentar una parte relevante de ese crear escénico de los últimos 20 años en La Araucanía; desde la humedad, la ciudad herida, la resistencia, la lluvia, los bosques y La Frontera.
Por Natalia Meza Serra
Has desarrollado tu trabajo tanto desde la creación artística como desde la investigación. ¿Cómo dialogan estas dos dimensiones en tu trayectoria y qué aporta la mirada antropológica a tu aproximación a las artes escénicas?
Por una parte pienso que ambos campos confluyen en lo que hoy se denomina investigación artística. Siento que es un espacio donde estos mundos se relacionan y se retroalimentan. Aunque también pienso que todo proceso creativo involucra el desarrollo de una investigación, ya sea teórica-conceptual, corporal, escénica, de materialidades, etc. La investigación en su amplio sentido como el despliegue de una metodología de trabajo orientada desde preguntas y enfoques teóricos, pero sobre todo desde la práctica como ese lugar de la curiosidad y la exploración es donde surgen hallazgos y elementos que luego son puestos en la composición o en la escena.
Creo que en mi aproximación personal me he sentido atraído hacia los documentos y a la cultura material que se genera de y desde la actividad escénica, sobre todo a las imágenes, fotografías análogas y digitales, a los registros de video, sonoros y entrevistas, prensa, los bocetos entre otros materiales documentales, que constituyen una suerte de residuo, pero a la vez soporte y superficie que permite generar conocimiento y creación.
Por otra parte y en cuanto a la investigación sobre materiales documentales de artes escénicas y también de las dimensiones del quehacer dancístico o escénico, la mirada antropológica aporta -desde mi experiencia- con una práctica teórico-metodológica de observación y acción situada del hecho escénico o la práctica artística en particular que estemos investigando. Permitiendo proponer un contexto histórico y de significados culturales que construyen el entramado social de la escena.
Realizaste la investigación “Archivos de la danza contemporánea en La Araucanía/Wallmapu”. ¿Qué hallazgos o reflexiones te ha dejado este proceso sobre la historia reciente de la danza en el territorio y los desafíos para preservar su memoria?
Junto a un equipo de trabajo, se buscó abordar por una parte los documentos y registros escénicos, provenientes de procesos creativos de 10 obras creadas en la región en el periodo del proyecto (2000-2023) Se elaboró un catastro de obras y una cronología para 23 años de creación en danza contemporánea de la región, junto a las entrevistas a las coreógrafas y coreógrafos, documentación, fichas descriptivas para los documentos, documentando y generando una colección de una temática que no había sido abordada con anterioridad. En ese sentido esta primera etapa de trabajo buscaba delimitar un campo de investigación, creando estos primeros movimientos, si bien la reconstrucción histórica está aún en proceso, pues nos dedicamos a levantar una primera etapa de trabajo, se pueden observar algunas continuidades.
La perspectiva de trabajo estuvo orientada a la relación afectiva con la cultura material y a la activación performativa de los documentos. Desde las memorias corporales, los gestos, recuerdos y afectos trazados tras las obras y procesos. Posterior a la realización de este proyecto de investigación me quede con algunas reflexiones personales respecto a cómo los documentos son espacios de memorias en los cuales podemos entrar para percibir, imaginar, crear. Pensar en las potencias creativas de los archivos o en los usos creativos que estos posibilitan, a la vez que espacio de conservación de memorias.
Muchas experiencias escénicas son efímeras y desaparecen una vez terminada la función. Desde tu perspectiva, ¿qué importancia tiene la construcción de archivos para las artes escénicas y qué riesgos existen cuando estos registros no se generan o no se conservan?
La tesis de la desaparición y de lo efímero de la danza es una de las ideas dominantes en los estudios de danza y performance. Sin duda lo efímero y temporal de estas prácticas es una característica, pero pienso que alguna dimensión del hecho escénico y de lo que lo circunda, queda plasmado en sus documentos, en las fotografías, en los registros audiovisuales, en los bocetos, en las gráficas y afiches. Así como en las memorias corporales de quienes experimentan estas obras, procesos creativos o actividades escénicas.
La importancia de la creación de diferentes tipos de registros que puedan tomar algún aspecto de la actividad escénica, dancística o teatral. Ya sea desde la visualidad, la fotografía, el video, el registro de audio entre otros posibles e imaginables. Es muy importante, ya que esos registros y documentos se convierten en huellas escénicas, testigos y cultura material, soporte de memorias de la actividad artística.
Pero por otra parte también están las memorias de quienes pudieron ver, escuchar, ser espectadores de las obras, así como también de quienes fueron sus protagonistas; las coreógrafas y bailarines, bailarinas, performers entre otros quienes desde sus memorias y voces pueden narrar, constituyen el patrimonio cultural inmaterial. En ese sentido la construcción de cualquier iniciativa que busque organizar, poner a disposición y acceso a la comunidad estos materiales documentales organizados y con acceso constituirá una práctica o espacio de archivo. Sin duda es algo muy importante y que está en construcción para el desarrollo de prácticas archivísticas y de investigación local.
También es clave pensar en cómo poder conservar estos documentos sonoros, fotográficos, audiovisuales etc y qué estrategias podemos habilitar tanto en nuestras casas, como espacios institucionales, que permitan resguardar la memoria documental de la que también las artes escénicas son parte. Sería maravilloso contar con un espacio, centro de documentación o lugar de resguardo, que permita poder organizar y documentar estos materiales, así como también maneras de movilizar los mismos, y ponerlos a disposición de las comunidades interesadas y para futuras investigaciones.
A partir de tu experiencia colaborando con artistas y colectivos de distintas regiones del país, ¿cómo caracterizarías el desarrollo de la danza contemporánea en La Araucanía durante las últimas dos décadas? ¿Existen particularidades territoriales que la distingan de otros contextos?
En la Araucanía/Gulumapu, coexisten e interactúan diferentes maneras de hacer danzas, entendiéndose como prácticas que hablan de una pluralidad y diferencia, no libres de hegemonías y tensiones. Observando este panorama local, aun así existen formas que tienen más cabida o reconocimiento que otras. Se organiza el campo de las danzas y en esta organización, las formas que siguen una tradición más cercana a las formas de la danza europea y de referencias más modernas y clásicas siguen teniendo el lugar de la hegemonía frente a otras formas menos convencionales y más críticas de las mismas formas y estéticas.
Las características de este territorio, sus particularidades ambientales, climáticas, de geografía, y sobre todo socioculturales, de alguna manera configuran el espacio donde estas danzas suceden y se despliegan. Se ha dicho que Temuco es una ciudad difícil, dura, y los nombres, por ejemplo, de algunas compañías y colectivos dan cuenta de las características; Colectivo la resistencia, Insistencia Colectiva, Weichan purun; danzas de resistencia, entre otras, nos hablan de los ecos de estos conceptos y de un cierto tipo de corporalidad que se debe construir; un cuerpo de resistencia. Corporalidades que puedan insistir en la creación y en lo que estos procesos requieren.
Así también algunos nombres de obras de danza contemporánea y sus procesos creativos, nos hablan de estas particularidades, Autumnus la colonización del cuerpo (Eric Muñoz San martin), Solución de continuidad (Guillermo Becar) y Trasplantados (Insistencia Colectiva) que nos hablan de diferentes procesos donde el cuerpo y sus heridas son el eje central del discurso escénico. El lenguaje de movimiento está creado en torno a conceptos como los de fisura, cicatriz, control, procedimientos médicos y su lenguaje que interviene sobre el cuerpo, diferentes grados de tensiones. En las imágenes de las danzas, los cuerpos siempre están amarrados, o están en contacto, se tocan generando una continuidad, gestos que se reiteran.
Las danzas contemporáneas que han emergido en este contexto territorial han estado marcadas por el signo de lo independiente, lo autónomo y lo autogestionado. Esta situación en parte se debe al acceso limitado y a la centralización que existe de la formación universitaria en danza en el país. Pero pese a este factor, las danzas han emergido con su fuerza y particularidad, buscando y autogestionando espacios para la formación, la creación, la exhibición y el encuentro. A pesar de todas estas dificultades que pueden señalarse, las danzas han podido emerger en este difícil contexto gracias a la pulsión, a las ganas, a la porfía de sus hacedoras y hacedores, son las y los artistas de las danzas quienes levantan sus propuestas, considerando las características de centralización de los bienes y recursos en el centro del país, se reproducen de todas maneras lógicas de centro/periferia que afectan el despliegue y producción de las prácticas artísticas de las danzas creadas en la región.
Las danzas contemporáneas en la región constituyen un campo plural de prácticas y perspectivas, maneras de hacer, que poco a poco o de manera oscilante crece mostrando creaciones, investigaciones, festivales, programas de formación. El desarrollo en torno a la creación en danza contemporánea es bastante oscilante, pero desde lo investigado se identifica que desde el año 2010 en adelante hay un incremento en la creación local de danzas.
Pensando en las nuevas generaciones de artistas e investigadores, ¿qué materiales, relatos o experiencias crees que deberían resguardarse hoy para contribuir a una memoria más completa de las artes escénicas en La Araucanía y Wallmapu?
Pienso que siempre hay áreas que investigar ya que cualquier tentativa de investigación siempre es parcial y se enfoca o delimita su investigación. Desde esta perspectiva, creo que sería vital poder conocer las actividades escénicas, teatrales y de danzas realizadas en otras comunas de la región y por grupos de teatros comunitarios, escolares, así como también debieran poder registrarse y pensar en acciones de puesta en valor de artistas que ya están en la tercera edad y que sus experiencias y testimonios están susceptibles de desaparecer, el registro y puesta en valor de las memorias escénicas, de sus documentos y protagonistas es vital para pensar en nuestro presente y proyectar líneas de trabajo y reflexión hacia los futuros.
