Hacer una investigación territorial para la creación de una dramaturgia sobre el naufragio del Vapor Cautín (1948), es recopilar la memoria sobre uno de los más tristes sucesos de la cuenca del río Imperial y también una indagación en mi propia historia.
Durante esta residencia, en Temuco pude conocer la ruta ramal del tren Temuco-Carahue, vinculando la figura y la poesía de Pablo Neruda con el territorio y su padre como maquinista. Encontré imágenes del vapor, poesía popular escrita sobre el accidente, documentos sobre la historia fluvial de la zona, tesis y estudios sobre su impacto en la legislación, además de antecedentes sobre cómo el accidente determinó el cese del transporte por los ríos, aceleró la concreción de obras públicas como el puente colgante y el establecimiento de caminos, observándose con claridad el impacto a largo plazo de la tragedia.
Ya más cerca del sitio del suceso, en la zona de Carahue, Nehuentúe y Puerto Saavedra, pude recopilar un extenso material gráfico de la tragedia y grabar testimonios referidos por familiares de víctimas y testigos, abordando la memoria de descendientes cuyas familias tuvieron una fractura aún vigente. En la Iglesia de Puerto Saavedra accedimos al archivo parroquial, pudiendo comprender la vinculación entre la magnitud de la tragedia y la fé, recorrer el destino de la peregrinación, descubrir objetivos de los personajes y establecer la vinculación entre el alto número de guaguas fallecidas y la misa de bautismo asociada a la festividad de San Sebastián, revisando el impacto de un accidente enmarcado en una festividad religiosa.
El acontecimiento es ampliamente conocido en la zona y existe el interés de difundirlo como parte de la historia local. El dolor que atravesaron las familias con la pérdida de sus seres queridos tuvo serios impactos sociales en los años venideros: cesantía, desabastecimiento y olvido, que se cruzan con sentimientos de “injusticia” y hacen eco hasta el presente cada vez que una tragedia asola a los habitantes más vulnerables de Chile.
La historia del capitán está lejos del conocimiento público: hay una tragedia íntima, precedentes que instalaron en la justicia un debate en torno a la culpa, la responsabilidad y la imprudencia, y un hilo que tirar aún sobre la influencia poderosa que protegió su nombre utilizando el apellido Faúndez como chivo expiatorio.
Con esta residencia concluye la primera etapa del proyecto, orientada a la recopilación de memoria para la escritura. Los hallazgos son el material histórico y emotivo para desarrollar una escritura desde una perspectiva real y respetuosa. Quedan las preguntas sobre por qué no hubo indemnizaciones, qué pasa cuando el capitán no se hunde con su barco y cómo una causa cómo esta desaparece y se olvida hasta nuestros días, cuántas veces se repite en nuestra historia. Con estas preguntas oriento la escritura de un texto dramático, entretejiendo el relato y la estructura trágica con un deber auto impuesto de transformar esta historia en un reconocimiento popular, bello y respetuoso, siendo la nieta del capitán. ¿Será el teatro así de poderoso?
